I need a villain: En defensa del Ricardo III de Shakespeare

David Garrick como Ricardo III, por William Hogarth (Wikipedia)
La revisión de la figura de Ricardo III está bien, pero respetemos lo bueno de la obra y de su personaje protagonista.
En los últimos años hemos visto una especie de revival de la era de la Guerra de las dos Rosas, acompañado por una revisión histórica de una de sus figuras más controvertidas: Ricardo III.
Porque parece, según las nuevas pruebas descubiertas, que Ricardo estaba lejos de ser el personaje que Shakespeare hizo famoso, el monstruo deforme con un gusto por el poder y por matar a todo el que se pusiera en su camino.

De hecho, no parecía salirse de la norma  de los reyes de la época. Sí, llegó al poder mandado a sus sobrinos a la Torre de Londres, pero no sabemos si los mató. Muy seguramente no conspiró para matar a su hermano Clarence o a su esposa Ana para casarse con su sobrina. (De hecho, parece que después de la muerte natural de Ana, comenzó a negociar un matrimonio con Juana de Portugal). Parecía un tipo para el que el fin justifica algunos medios, pero  no el tipo para el que el fin justifica todos los medios,  que Shakespeare y los escritores Tudor nos dieron.

Todos estos descubrimientos me parecen algo bueno. Vivimos en una época que permite a los historiadores documentarse en condiciones con menos parcialidad que en tiempos de Shakespeare. Esto no sólo tiene un impacto en el conocimiento general, pero en la manera en la que el personaje aparece en la ficción, permitiendo representaciones con más matices de ellos. 

Aquí es cuando no me gusta el tema. Porque lo que he visto de las representaciones de Ricardo III no-shakespearianas no lo consigue. De echo, parece que la gran mayoría de los autores de ficción, en su misión de arreglar la reputación de Ricardo III, le convierten en este tipo perfecto y aburrido que no puede hacer nada mal y está rodeado de víboras. (Los Lancaster-Tudor son un caso bastante escandaloso de malos de caricatura de estas novelas)
Desde el punto de vista de la literatura, esto me hace echar mucho de menos al Ricardo de Shakespeare. A pesar de que no sea fiel a la Historia*, es deliciosamente malvado, pero también es el underdog al que seguimos y apoyamos, y eso, despuñes de 400 años, es un maldito golpe de genio.
Quizás sí, hizo lo opuesto a lo que he mencionado antes: Haciendo de Ricardo este genio del mal, el resto de los personajes a veces parecen bastante estúpidos, pero hay que tener en  cuenta que en una obra, comprimes todos los eventos y personajes para la acción (en el caso de Ricardo III es más o menos 10 años). Eso es algo que Shakespeare hace maravillosamente, con una obra muy entretenida que no tiene un momento aburrido.
Además, Ricardo tiene algunos adversarios formidables. Aparte de la Reina Isabel, que consigue engañar a Ricardo y aliarse con Enrique Tudor (Sí, el futuro Enrique VII), uno de sus grandes enemigos, al menos en el principio, resulta ser su futura esposa.
Porque sí, en contra de las interpretaciones, al menos en cine donde todas las versiones parecen demasiado débiles, cuando se encuentra con Lady Ana, ella es bastante brutal. Le lanza insultos desde “Ministro del Infierno” a “erizo” (que en la era Tudor estaba al nivel de la rata). Le escupe y casi le mata.
Incluso al principio de la escena, antes que que él entre, ella lo maldice. Repetidas veces, y en una manera que le falla porque se convierte en su esposa después de esta escena, pronuncia una serie de maldiciones a modo de venganza desesperada por las muertes de su marido, Eduardo de Lancaster, y su padre, el Rey Enrique VI, a cuyo funeral asiste (Puedes escuchar una versión del monólogo aquí). Está en el bando perdedor, en una posición débil, y se sigue defendiendo como una leona, hasta el punto en el que cuando ella se va, Ricardo dice:

 

What! I, that kill’d her husband and his father, 
To take her in her heart’s extremest hate,

[…] 
And yet to win her, all the world to nothing! 

 

Incluso él mismo no se puede creer su suerte. Esto, junto a su conspiración para acabar con Clarence, comienza su camino al poder. Y recordemos que este Ricardo es un Ricardo para el que el fin realmente justifica los medios.

 

 

El resto es historia (ficticia).

 

 

*(Realmente Shakespeare fue muy fiel a la historia considerando que las fuentes que tenía eran pocas y todas pro-Tudor, y que no iba a arriesgar el pescuezo escribiendo contra los ancestros de Isabel I. ¡Tenía una familia de la que cuidar!)

Algunas fuentes para post:

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