En lo más crudo del crudo invierno: una carta de amor al teatro

Kenneth Branagh y Michael Maloney en una foto detrás de las cámaras (IMDB)
Esta joya escondida de la filmografía de Kenneth Branagh es una absoluta delicia.

 

 Primero de todo, tengo que darle las gracias a mi hermana Verónica por sugerirme el hacer un post sobre esta película. Si no, me la hubiera perdido y, aunque esto suene muy cursi, mi vida habría sido un poquito más triste.

Curiosamente, encontrar esta película no ha sido fácil y me he tenido que conformar con una copia vieja con más problemas de lo esperado. Pero en cuanto pueda, volveré a buscar una copia buena porque esta película lo merece.

 

(Además, teniendo en cuenta que la acción sucede durante las Navidades, es el momento perfecto para revisar este film.*)

La película narra las aventuras (y desventuras) de Joe Harper (Michael Maloney), un actor que decide montar una producción de Hamlet durante la Navidad para ayudar a su hermana a salvar la iglesia local de un pueblo llamado Hope (Esperanza). Ya que es Navidad, y lo más seguro es que este “bolo” no se pague, no hay muchos actores disponibles, con lo que Joe acaba con un grupo de tipos muy peculiares.Y cualquiera que ha estado en una producción teatral te puede decir, eso es el principio de una receta para el desastre.

Aun así, las cosas se arreglan y nuestros héroes tienen su final feliz. La obra se estrena, el héroe ayuda a su hermana, y nuestro grupo de hermanos (y hermanas) encuentra su propósito.

Bueno, estos finales puede que no pasen en la vida real cada vez que montas una obra, pero cuando pasan, son tan catárticos como el de la película. Porque el teatro, como el resto del show business o quizás más, es este trabajo en el que estás múltiples veces ASÍ de cerca de dejarlo o de cargarte a todo el mundo que te rodea (nunca lo he hecho ¡lo prometo!), pero cuando las cosas van finalizando, te sientes como muy unido a aquellos que te rodean, y cuando terminan, estás en plan “Bueno, ¿cuándo hacemos otra?”

Algo me dice que Branagh ha sentido esto muchas veces, ya que se refleja acojonantemente bien en esta película. Al fin y al cabo, Branagh es un hombre cuya carrera ha tenido su base en el teatro y, como dicen, puedes sacar al hombre del teatro, pero nunca puedes sacar el teatro del hombre. Es una influencia que se ha notado en una gran cantidad de sus películas, como actor y como director (y no esconderé que considero sus adaptaciones de las obras de Shakespeare las versiones definitivas, al menos en los casos de Enrique V, Mucho Ruido y Pocas Nueces y Hamlet)

Por eso, como he puesto en el título, leo esta película como una carta de amor al teatro, con todos sus altibajos. También, por cierto, se ha convertido en mi nueva película para ver cada Navidad. (Seamos sinceros, ya era hora de que encontrara una nueva XD)

*Como os podeís imaginar, este post estaba preparado para las Navidades, pero bueno, la vida se me complicó y aquí estamos. (Eso es también por lo que el vídeo de esta semana no está relacionado con el post, ¡pero espero que aún así os gusten!)

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